Sergio Batista sabe que no es fácil. Intuye que tiene al mejor jugador e intenta abastecerle del mejor sistema. Elige el sistema del Barcelona y sabe que por ahora no es siquiera una imitación. Tiene a uno, Messi, tiene a otro, Mascherano (pero este no es fijo en el equipo de Guardiola) y tiene un tercero, Milito, que tiene una inmensa calidad pero pelea con la regularidad, lesiones musculares y velocidad que su puesto le impone.
La protección a Messi pasa por rodearlo de jugadores con buen pie. Cambiasso, Banega y Di María intentan ser la salida, pero se nota que Lionel debe bajar mucho para arrancar la jugada y que solo él conoce la velocidad ideal para iniciar un ataque. En defensa seguimos dando muchas ventajas, la falta de puntería de Almeida maquilla solo un gol en contra.
Por otro lado, se ganó otro partido contra un seleccionado difícil como el luso. Si bien el triunfo llego en el último suspiro, siempre un triunfo permite suponer que el rendimiento deseado es más factible de alcanzar. De momento, salvo la derrota con Japón, Batista luce un currículum impecable: victorias ante España, Brasil y Portugal. Pero no alcanza, la gente todavía mira con recelo, la Copa América será una posibilidad de entusiasmo, se juega en casa y es un titulo que se nos resiste. Batista logro dejar de ser interino, Messi de a poco se mete en la piel de los argentinos, falta ver un equipo que mantenga nuestra tradición y juegue con la tranquilidad del Barcelona.

